Recuerda que el valor mínimo legal para calcular es un sueldo básico.
Si tiene uno o varios hijos con discapacidad marque únicamente la casilla que corresponde al nivel de inhabilitación del menor de edad. Recuerde que se calcula este valor tomando en cuenta el porcentaje establecido para el nivel de mayor discapacidad.
Noticias de la actualidad legal y preguntas frecuentes
ANÁLISIS DEL ARTÍCULO 235 DEL COIPLas relaciones de consumo deben desarrollarse bajo principios de transparencia, buena fe e información veraz. Cuando un proveedor ofrece un producto o servicio con determinadas características y, de manera fraudulenta, entrega uno distinto, puede vulnerar los derechos del consumidor y generar responsabilidad penal. En Ecuador, esta conducta se encuentra tipificada en el artículo 235 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), dentro de la sección relativa a los delitos contra los derechos de los consumidores, usuarios y otros agentes del mercado.Esta disposición busca proteger al comprador frente a prácticas fraudulentas que afectan su capacidad de decidir libremente y recibir aquello que efectivamente adquirió.¿Qué establece el artículo 235 del COIP?El artículo 235 del COIP sanciona a la persona que provoque error en el comprador o usuario respecto de la identidad o calidad del bien o servicio vendido, mediante la entrega fraudulenta de un objeto o servicio distinto al ofrecido en la publicidad, información o contrato. También contempla el engaño relacionado con la naturaleza u origen del bien o servicio, cuando se entrega otro que resulta semejante en apariencia al que se creyó adquirir.La norma establece una pena privativa de libertad de seis meses a un año para la persona responsable. Asimismo, cuando se determine la responsabilidad penal de una persona jurídica, se impondrá una multa de diez a quince salarios básicos unificados del trabajador en general.¿Cuándo se configura este delito?Para comprender el alcance de esta infracción penal, es necesario identificar los elementos principales de la conducta descrita en la norma.1. El engaño al comprador o usuario. La conducta debe provocar un error respecto de la identidad, calidad, naturaleza u origen del bien o servicio. No se trata únicamente de una insatisfacción con la compra, sino de una conducta fraudulenta que induce a adquirir algo distinto de lo ofrecido.2. La diferencia entre lo ofrecido y lo entregado. El objeto o servicio recibido no corresponde a lo anunciado, informado o acordado contractualmente. La diferencia puede relacionarse con sus características, calidad, naturaleza u origen.3. La existencia de una conducta fraudulenta. El artículo 235 exige que la entrega del objeto o servicio distinto sea fraudulenta. Por tanto, no toda equivocación comercial, deficiencia o incumplimiento contractual constituye automáticamente este delito; deben analizarse las circunstancias concretas y los elementos que permitan establecer la responsabilidad penal.Ejemplos de engaño al compradorEste delito puede comprender distintas situaciones que se presentan en las relaciones comerciales. Por ejemplo:● Identidad del producto: se ofrece y cobra por un artículo de una marca determinada, pero se entrega fraudulentamente otro producto distinto, haciéndolo pasar por el adquirido.● Calidad del bien: se comercializa un producto como si reuniera determinadas características de calidad, pero se entrega fraudulentamente otro que no corresponde a lo ofrecido.● Origen del producto: se presenta un bien como procedente de un país o fabricante específico, pero se entrega otro de origen diferente, ocultando esa circunstancia mediante el engaño.● Prestación de servicios: se contrata un servicio con características concretas y, de manera fraudulenta, se proporciona uno distinto al anunciado o acordado.Estos ejemplos deben examinarse individualmente, pues la aplicación del artículo 235 depende de que los hechos se ajusten a los elementos previstos en la norma penal.Protección de los derechos del consumidorEl artículo 235 del COIP guarda relación con los derechos reconocidos en la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor. Su artículo 4 reconoce, entre otros, el derecho a recibir información adecuada, veraz, clara, oportuna y completa sobre los bienes y servicios, así como la protección frente a la publicidad engañosa y el acceso a mecanismos administrativos y judiciales para la tutela de los derechos del consumidor.Por su parte, el artículo 17 de la misma ley establece la obligación del proveedor de entregar información veraz, suficiente, clara, completa y oportuna, de manera que el consumidor pueda realizar una elección adecuada y razonable.Estas disposiciones permiten comprender que la transparencia en la oferta y la correspondencia entre lo anunciado y lo entregado son aspectos esenciales de las relaciones de consumo. Sin embargo, la existencia de una infracción a la normativa de protección al consumidor no implica, por sí sola, que se haya configurado el delito previsto en el artículo 235 del COIP.¿Qué sanciones establece la norma?El artículo 235 contempla dos consecuencias penales, según el sujeto responsable:Para la persona natural: pena privativa de libertad de seis meses a un año.Para la persona jurídica: multa de diez a quince salarios básicos unificados del trabajador en general, siempre que se determine su responsabilidad penal.La imposición de estas sanciones requiere que se establezca la responsabilidad correspondiente conforme a las reglas del procedimiento penal. No basta con demostrar que el producto o servicio no cumplió las expectativas del comprador; es necesario acreditar los elementos de la conducta tipificada.¿Qué puede hacer una persona afectada?Cuando un comprador considera que ha sido víctima de un engaño, es recomendable conservar los elementos que permitan demostrar las condiciones de la oferta y la diferencia con lo recibido. Entre ellos pueden encontrarse:● Facturas, recibos y comprobantes de pago.● Contratos, órdenes de compra y documentos relacionados con la contratación.● Publicidad, capturas de pantalla y comunicaciones con el proveedor.● Fotografías, videos e informes técnicos que permitan identificar las características del bien o servicio entregado.● Cualquier otro elemento que contribuya a esclarecer las circunstancias de la operación comercial.Con base en los hechos y las evidencias disponibles, la persona afectada podrá evaluar las acciones legales que correspondan. Si existen indicios de una conducta que se adecue al artículo 235 del COIP, podrá ponerlos en conocimiento de la Fiscalía General del Estado para que se investiguen conforme a la ley, sin perjuicio de los mecanismos de protección al consumidor que resulten aplicables.El artículo 235 del Código Orgánico Integral Penal constituye un mecanismo de protección frente al engaño fraudulento en las relaciones comerciales. Su finalidad es sancionar las conductas que inducen al comprador o usuario a error sobre la identidad, calidad, naturaleza u origen de los bienes o servicios adquiridos.La aplicación de esta disposición exige distinguir entre un simple incumplimiento contractual y una conducta fraudulenta que reúna los elementos del tipo penal. Por ello, la publicidad, la información proporcionada, los términos contractuales y las características del producto o servicio efectivamente entregado pueden resultar determinantes para el análisis jurídico del caso.Conocer esta norma permite a los consumidores identificar posibles vulneraciones de sus derechos y a los proveedores comprender la importancia de actuar con transparencia y respetar las condiciones de los bienes y servicios que ofrecen.Fuente: Asamblea Nacional del Ecuador. (2014). Código Orgánico Integral Penal. Registro Oficial Suplemento No. 180, 10 de febrero de 2014. Asamblea Nacional del Ecuador. (2000). Ley Orgánica de Defensa del Consumidor. Registro Oficial Suplemento No. 116, 10 de julio de 2000.Blog escrito por la Abg. Camila ProañoMartes, 03 de Noviembre del 2026
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ANÁLISIS DEL ARTÍCULO 235 DEL COIPLas relaciones de consumo deben desarrollarse bajo principios de transparencia, buena fe e información veraz. Cuando un proveedor ofrece un producto o servicio con determinadas características y, de manera fraudulenta, entrega uno distinto, puede vulnerar los derechos del consumidor y generar responsabilidad penal. En Ecuador, esta conducta se encuentra tipificada en el artículo 235 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), dentro de la sección relativa a los delitos contra los derechos de los consumidores, usuarios y otros agentes del mercado.Esta disposición busca proteger al comprador frente a prácticas fraudulentas que afectan su capacidad de decidir libremente y recibir aquello que efectivamente adquirió.¿Qué establece el artículo 235 del COIP?El artículo 235 del COIP sanciona a la persona que provoque error en el comprador o usuario respecto de la identidad o calidad del bien o servicio vendido, mediante la entrega fraudulenta de un objeto o servicio distinto al ofrecido en la publicidad, información o contrato. También contempla el engaño relacionado con la naturaleza u origen del bien o servicio, cuando se entrega otro que resulta semejante en apariencia al que se creyó adquirir.La norma establece una pena privativa de libertad de seis meses a un año para la persona responsable. Asimismo, cuando se determine la responsabilidad penal de una persona jurídica, se impondrá una multa de diez a quince salarios básicos unificados del trabajador en general.¿Cuándo se configura este delito?Para comprender el alcance de esta infracción penal, es necesario identificar los elementos principales de la conducta descrita en la norma.1. El engaño al comprador o usuario. La conducta debe provocar un error respecto de la identidad, calidad, naturaleza u origen del bien o servicio. No se trata únicamente de una insatisfacción con la compra, sino de una conducta fraudulenta que induce a adquirir algo distinto de lo ofrecido.2. La diferencia entre lo ofrecido y lo entregado. El objeto o servicio recibido no corresponde a lo anunciado, informado o acordado contractualmente. La diferencia puede relacionarse con sus características, calidad, naturaleza u origen.3. La existencia de una conducta fraudulenta. El artículo 235 exige que la entrega del objeto o servicio distinto sea fraudulenta. Por tanto, no toda equivocación comercial, deficiencia o incumplimiento contractual constituye automáticamente este delito; deben analizarse las circunstancias concretas y los elementos que permitan establecer la responsabilidad penal.Ejemplos de engaño al compradorEste delito puede comprender distintas situaciones que se presentan en las relaciones comerciales. Por ejemplo:● Identidad del producto: se ofrece y cobra por un artículo de una marca determinada, pero se entrega fraudulentamente otro producto distinto, haciéndolo pasar por el adquirido.● Calidad del bien: se comercializa un producto como si reuniera determinadas características de calidad, pero se entrega fraudulentamente otro que no corresponde a lo ofrecido.● Origen del producto: se presenta un bien como procedente de un país o fabricante específico, pero se entrega otro de origen diferente, ocultando esa circunstancia mediante el engaño.● Prestación de servicios: se contrata un servicio con características concretas y, de manera fraudulenta, se proporciona uno distinto al anunciado o acordado.Estos ejemplos deben examinarse individualmente, pues la aplicación del artículo 235 depende de que los hechos se ajusten a los elementos previstos en la norma penal.Protección de los derechos del consumidorEl artículo 235 del COIP guarda relación con los derechos reconocidos en la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor. Su artículo 4 reconoce, entre otros, el derecho a recibir información adecuada, veraz, clara, oportuna y completa sobre los bienes y servicios, así como la protección frente a la publicidad engañosa y el acceso a mecanismos administrativos y judiciales para la tutela de los derechos del consumidor.Por su parte, el artículo 17 de la misma ley establece la obligación del proveedor de entregar información veraz, suficiente, clara, completa y oportuna, de manera que el consumidor pueda realizar una elección adecuada y razonable.Estas disposiciones permiten comprender que la transparencia en la oferta y la correspondencia entre lo anunciado y lo entregado son aspectos esenciales de las relaciones de consumo. Sin embargo, la existencia de una infracción a la normativa de protección al consumidor no implica, por sí sola, que se haya configurado el delito previsto en el artículo 235 del COIP.¿Qué sanciones establece la norma?El artículo 235 contempla dos consecuencias penales, según el sujeto responsable:Para la persona natural: pena privativa de libertad de seis meses a un año.Para la persona jurídica: multa de diez a quince salarios básicos unificados del trabajador en general, siempre que se determine su responsabilidad penal.La imposición de estas sanciones requiere que se establezca la responsabilidad correspondiente conforme a las reglas del procedimiento penal. No basta con demostrar que el producto o servicio no cumplió las expectativas del comprador; es necesario acreditar los elementos de la conducta tipificada.¿Qué puede hacer una persona afectada?Cuando un comprador considera que ha sido víctima de un engaño, es recomendable conservar los elementos que permitan demostrar las condiciones de la oferta y la diferencia con lo recibido. Entre ellos pueden encontrarse:● Facturas, recibos y comprobantes de pago.● Contratos, órdenes de compra y documentos relacionados con la contratación.● Publicidad, capturas de pantalla y comunicaciones con el proveedor.● Fotografías, videos e informes técnicos que permitan identificar las características del bien o servicio entregado.● Cualquier otro elemento que contribuya a esclarecer las circunstancias de la operación comercial.Con base en los hechos y las evidencias disponibles, la persona afectada podrá evaluar las acciones legales que correspondan. Si existen indicios de una conducta que se adecue al artículo 235 del COIP, podrá ponerlos en conocimiento de la Fiscalía General del Estado para que se investiguen conforme a la ley, sin perjuicio de los mecanismos de protección al consumidor que resulten aplicables.El artículo 235 del Código Orgánico Integral Penal constituye un mecanismo de protección frente al engaño fraudulento en las relaciones comerciales. Su finalidad es sancionar las conductas que inducen al comprador o usuario a error sobre la identidad, calidad, naturaleza u origen de los bienes o servicios adquiridos.La aplicación de esta disposición exige distinguir entre un simple incumplimiento contractual y una conducta fraudulenta que reúna los elementos del tipo penal. Por ello, la publicidad, la información proporcionada, los términos contractuales y las características del producto o servicio efectivamente entregado pueden resultar determinantes para el análisis jurídico del caso.Conocer esta norma permite a los consumidores identificar posibles vulneraciones de sus derechos y a los proveedores comprender la importancia de actuar con transparencia y respetar las condiciones de los bienes y servicios que ofrecen.Fuente: Asamblea Nacional del Ecuador. (2014). Código Orgánico Integral Penal. Registro Oficial Suplemento No. 180, 10 de febrero de 2014. Asamblea Nacional del Ecuador. (2000). Ley Orgánica de Defensa del Consumidor. Registro Oficial Suplemento No. 116, 10 de julio de 2000.Blog escrito por la Abg. Camila ProañoMartes, 03 de Noviembre del 2026
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En los procesos judiciales que involucran a niños, niñas y adolescentes, especialmente aquellos relacionados con la tenencia, el régimen de visitas y los conflictos familiares, escuchar la opinión del menor constituye una garantía fundamental para la protección de sus derechos.En Ecuador, los artículos 59 y 60 del Código de la Niñez y Adolescencia (CONA) reconocen el derecho de los menores a expresarse libremente y a ser consultados en todos los asuntos que les afecten. En este contexto, el testimonio reservado puede constituir un mecanismo para conocer su opinión en condiciones que protejan su intimidad, integridad emocional y libertad de expresión, sin que su participación se convierta en una fuente de presión o revictimización.Fundamento jurídico: artículos 59 y 60 del CONAArtículo 59. Derecho a la libertad de expresión.Esta disposición reconoce que los niños, niñas y adolescentes pueden expresar libremente sus pensamientos, ideas y opiniones, utilizando los medios que consideren adecuados, dentro de las restricciones legales destinadas a proteger los derechos de las demás personas.En el ámbito judicial, este derecho implica que el menor debe tener la oportunidad de manifestar sus sentimientos, experiencias y preferencias respecto de las decisiones que afectan su vida familiar, sin que su opinión sea descalificada únicamente por su edad.Artículo 60. Derecho a ser consultados.Este artículo establece que los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a ser consultados en todos los asuntos que les afecten y que su opinión debe valorarse de acuerdo con su edad y madurez.Además, incorpora una garantía esencial: ningún menor puede ser obligado o presionado para expresar su opinión.Esta disposición resulta especialmente relevante en los procesos de tenencia, en los que el niño puede encontrarse en medio de un conflicto entre sus progenitores. Su participación debe desarrollarse de manera libre, sin intimidaciones, amenazas, manipulación ni exigencias para que manifieste preferencia por uno de ellos.¿Qué es el testimonio reservado del menor?El testimonio reservado del menor es una forma de recibir su declaración procurando proteger su identidad, intimidad, seguridad y estabilidad emocional, de acuerdo con las características del procedimiento y las medidas de protección que correspondan.Su finalidad es permitir que el niño exprese su opinión en un entorno adecuado, con las garantías necesarias para evitar presiones externas y reducir los efectos negativos que podría ocasionar su participación en un conflicto judicial.Es importante precisar que los artículos 59 y 60 del CONA reconocen el derecho a expresarse y a ser escuchado, pero no regulan por sí solos una modalidad procesal específica denominada «testimonio reservado». La forma de recibir la declaración debe determinarse conforme a las normas procesales aplicables y las garantías correspondientes al caso.La opinión del menor en los procesos de tenenciaEn los procesos judiciales de tenencia, la opinión del niño puede aportar información relevante sobre sus vínculos afectivos, su entorno familiar, sus necesidades emocionales y las circunstancias en las que se desarrolla su convivencia con cada progenitor.Sin embargo, escuchar al menor no significa trasladarle la responsabilidad de decidir con quién debe vivir. La decisión corresponde a la autoridad judicial, que debe valorar integralmente su interés superior, las pruebas incorporadas al proceso y las condiciones de protección y cuidado.La opinión del niño debe ser considerada según su edad, madurez y capacidad para comprender la situación. No debe tratarse como una prueba automática de idoneidad o falta de idoneidad de alguno de sus progenitores, sino como un elemento relevante que debe analizarse junto con los demás medios probatorios.Protección frente a amenazas, intimidación y manipulaciónLa prohibición de presionar al menor para que exprese su opinión constituye una garantía indispensable cuando existen conflictos familiares intensos o alegaciones de violencia.Si se advierte que el niño podría estar siendo intimidado, manipulado o condicionado para manifestar una determinada preferencia, resulta pertinente solicitar que su participación se desarrolle mediante un procedimiento adecuado a su edad y situación emocional, con intervención de profesionales especializados cuando corresponda.El objetivo no es orientar su respuesta hacia uno de los progenitores, sino garantizar que pueda expresarse de manera espontánea, auténtica y libre de influencias indebidas.Asimismo, deben evitarse interrogatorios reiterados o confrontaciones innecesarias que puedan incrementar su angustia o colocarlo en una situación de conflicto de lealtades.La reserva y el derecho a la defensaLa protección de la intimidad del menor debe armonizarse con las garantías del debido proceso y el derecho a la defensa de las partes. Por ello, la reserva no debe entenderse automáticamente como una exclusión absoluta del conocimiento o contradicción de la prueba.La autoridad judicial debe aplicar las medidas de protección previstas en la normativa correspondiente, procurando que la participación del niño sea segura y que, al mismo tiempo, se respeten las garantías procesales de quienes intervienen en la causa.La forma concreta de recibir, documentar y valorar su declaración dependerá de las reglas procesales aplicables al procedimiento judicial.Los artículos 59 y 60 del Código de la Niñez y Adolescencia establecen que los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a expresar libremente sus opiniones y a ser escuchados en los asuntos que afectan su vida, sin ser obligados ni presionados.En consecuencia, dentro de los procesos de tenencia y régimen de visitas, la participación del menor debe garantizar condiciones de seguridad, respeto, libertad y protección emocional. Su opinión debe valorarse de acuerdo con su edad y madurez, sin atribuirle la responsabilidad de resolver el conflicto de sus progenitores.Escuchar al menor no significa hacerlo escoger entre sus padres; significa reconocerlo como sujeto de derechos y garantizar que su voz sea considerada sin miedo, manipulación ni presiones. Fuente: Ecuador. (2003). Código de la Niñez y Adolescencia. Registro Oficial No. 737, 3 de enero de 2003, arts. 59 y 60.Blog escrito por la Abg. Camila ProañoMartes, 27 de Octubre del 2026
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El cambio climático constituye uno de los principales desafíos ambientales y sociales de la actualidad, debido a que sus efectos no se distribuyen de manera uniforme entre la población. Las comunidades que poseen menores recursos económicos o que dependen directamente de los ecosistemas pueden encontrarse en una situación de mayor vulnerabilidad frente a fenómenos como sequías, inundaciones, incendios, pérdida de cultivos y escasez de agua. En este contexto surge la justicia climática, que busca que la respuesta frente al cambio climático se desarrolle bajo criterios de igualdad, equidad, responsabilidad y protección de los derechos humanos y de la naturaleza.En el Ecuador, este enfoque adquiere especial relevancia porque la Constitución no solamente reconoce el derecho de las personas a vivir en un ambiente sano, sino que reconoce a la naturaleza como sujeto de derechos. Por ello, la lucha contra el cambio climático no constituye únicamente una cuestión de política ambiental, sino también una obligación jurídica relacionada con la protección de derechos constitucionales.- Concepto de justicia climática:La justicia climática puede entenderse como el enfoque jurídico y social que busca que las cargas, responsabilidades y consecuencias derivadas del cambio climático sean distribuidas de manera equitativa, otorgando especial protección a las personas, comunidades y ecosistemas que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad.Por tanto, no se limita a reducir las emisiones contaminantes. También pretende garantizar que las medidas de mitigación, adaptación y reparación respeten los derechos humanos, protejan a las poblaciones afectadas y consideren la responsabilidad de quienes generan impactos ambientales.- Características:La justicia climática presenta varias características: Enfoque de derechos humanos: Relaciona la crisis climática con derechos como la vida, salud, agua, alimentación y vivienda. Equidad: Busca que las consecuencias y responsabilidades frente al cambio climático no recaigan desproporcionadamente sobre los grupos vulnerables. Protección de la naturaleza: En Ecuador comprende también los derechos constitucionales de la naturaleza. Responsabilidad estatal: Exige que el Estado adopte medidas adecuadas para prevenir, mitigar y enfrentar los efectos climáticos. Solidaridad intergeneracional: Considera la obligación de proteger las condiciones ambientales para las generaciones futuras. Participación: Reconoce la importancia de que las comunidades puedan intervenir en decisiones que puedan afectar su ambiente y territorio. - Importancia:La importancia de la justicia climática radica en que permite analizar el cambio climático desde una perspectiva jurídica y no exclusivamente ambiental. Una política climática puede ser técnicamente adecuada para disminuir emisiones, pero resultar injusta si sus costos recaen principalmente sobre comunidades vulnerables.Por ello, la justicia climática exige que las decisiones públicas consideren quiénes soportan los impactos ambientales, quiénes participan en la generación del problema y qué medidas deben adoptarse para garantizar una protección efectiva de los derechos.- Fundamento constitucional:La Constitución de la República del Ecuador proporciona una base importante para desarrollar el concepto de justicia climática.· El artículo 14 reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado que garantice la sostenibilidad y el buen vivir.· El artículo 66 numeral 27 reconoce el derecho de las personas a vivir en un ambiente sano, ecológicamente equilibrado, libre de contaminación y en armonía con la naturaleza.· Los artículos 71 y 72 reconocen los derechos de la naturaleza y su derecho a la restauración. Esto resulta fundamental para la justicia climática ecuatoriana, debido a que la protección jurídica no se limita al bienestar humano, sino que también comprende la conservación y regeneración de los ecosistemas.· El artículo 395 establece principios ambientales relacionados con un modelo de desarrollo sustentable, mientras que el artículo 397 establece obligaciones estatales frente a los daños ambientales.· El artículo 414 establece expresamente que el Estado debe adoptar medidas adecuadas y transversales para la mitigación del cambio climático, incluyendo la limitación de emisiones de gases de efecto invernadero, la deforestación y la contaminación atmosférica, además de proteger a la población en riesgo.- Código Orgánico del Ambiente:El Código Orgánico del Ambiente, en su Libro IV relativo al cambio climático y conforme a las reformas vigentes, constituye el principal instrumento legal específico para abordar esta problemática en el Ecuador. Su regulación desarrolla mecanismos de planificación, coordinación institucional, adaptación, mitigación y financiamiento climático. En particular, el artículo 249 resulta relevante para la justicia climática porque prioriza la reducción de las afectaciones sobre las personas en situación de riesgo, los grupos de atención prioritaria y quienes viven en condiciones de pobreza. Esta disposición permite vincular la gestión climática con la protección diferenciada de las poblaciones vulnerables.Asimismo, las disposiciones sobre planificación territorial, adaptación y mitigación permiten sostener que la respuesta estatal frente al cambio climático debe incorporarse en las decisiones públicas y no limitarse a acciones aisladas. Desde la perspectiva de la justicia climática, estas obligaciones deben interpretarse junto con los derechos constitucionales al ambiente sano, al agua y a la salud, así como con los derechos de la naturaleza.- Aplicación práctica:La justicia climática puede aplicarse, por ejemplo, cuando una comunidad rural depende de una fuente de agua que comienza a disminuir como consecuencia de sequías prolongadas. En este escenario, el Estado no debería limitarse a reconocer que existe un fenómeno climático, sino que debe adoptar medidas de adaptación, garantizar el acceso al agua y proteger especialmente a las personas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.También puede aplicarse frente a actividades económicas que generan contaminación o contribuyen al deterioro ambiental. En estos casos, la protección debe considerar tanto los derechos de las personas afectadas como los derechos de la naturaleza.- Caso práctico:Supongamos que una comunidad amazónica vive cerca de una zona donde se desarrolla una actividad hidrocarburífera. La contaminación y las emisiones generadas por esta actividad afectan la calidad del agua, la salud de la población y los ecosistemas.Desde una perspectiva de justicia climática, la autoridad debe analizar no solamente si la actividad posee autorización administrativa, sino también si las medidas adoptadas son suficientes para prevenir daños, proteger a la población vulnerable y garantizar los derechos de la naturaleza.En consecuencia, la existencia de una autorización administrativa no elimina las obligaciones constitucionales de prevención, protección y reparación ambiental.- Jurisprudencia:a) Sentencia No. 1149-19-JP/21 – Caso Bosque Protector Los Cedros:Esta sentencia constituye un precedente importante para analizar la justicia climática desde la protección de los derechos de la naturaleza.La Corte Constitucional examinó una acción de protección relacionada con actividades mineras en el Bosque Protector Los Cedros y desarrolló aspectos relacionados con los derechos de la naturaleza, el principio de precaución, el derecho al agua, el derecho a un ambiente sano y la consulta ambiental.La Corte determinó que se habían vulnerado los derechos de la naturaleza del Bosque Protector Los Cedros, el derecho al agua y el derecho de las comunidades a ser consultadas respecto de decisiones que podían afectar el ambiente. Además, ordenó medidas de reparación y ajustes a la normativa ambiental.Este precedente resulta importante para la justicia climática porque demuestra que la protección ambiental debe considerar los riesgos futuros y no únicamente los daños que ya se hayan producido.b) Sentencia No. 2167-21-EP/22 – Caso Río Monjas:Otro precedente relevante es la Sentencia No. 2167-21-EP/22, relacionada con el río Monjas. La Corte Constitucional analizó la responsabilidad ambiental de una autoridad municipal y vinculó la protección del ambiente con derechos como el ambiente sano, el hábitat seguro, el agua, el desarrollo sostenible, los derechos de la naturaleza y la reparación integral.Este caso permite comprender que los problemas ambientales pueden generar consecuencias sobre varios derechos simultáneamente, por lo que las autoridades deben adoptar una protección integral y no fragmentada.- Observación jurídica:La justicia climática no significa que todas las personas deban soportar las mismas obligaciones ambientales de manera idéntica. Precisamente su finalidad es reconocer que existen diferentes niveles de responsabilidad y vulnerabilidad.Por ello, las políticas públicas deben procurar que las medidas de adaptación y mitigación no produzcan nuevas desigualdades. Por ejemplo, una medida destinada a proteger determinado ecosistema no debería ejecutarse sin considerar los derechos de las comunidades que dependen de él.De esta manera, la justicia climática exige armonizar tres elementos: protección de los derechos humanos, protección de la naturaleza y distribución equitativa de las cargas y beneficios de la acción climática.Además, actualmente la Asamblea Nacional ha impulsado una reforma al Código Orgánico del Ambiente en materia de cambio climático, orientada a fortalecer la mitigación, adaptación, gestión de pérdidas y daños y financiamiento climático. Sin embargo, al encontrarse dentro del proceso legislativo, debe distinguirse de la normativa vigente hasta su eventual promulgación y publicación.- Importancia:La justicia climática permite fortalecer la protección constitucional del ambiente y de la naturaleza, especialmente frente a situaciones en las que los efectos del cambio climático recaen con mayor intensidad sobre determinados sectores de la población.Su importancia también radica en que obliga a superar una visión exclusivamente preventiva del cambio climático. No basta con reducir emisiones; también es necesario proteger a las personas vulnerables, garantizar su participación, prevenir daños, asegurar la adaptación y establecer mecanismos efectivos de reparación cuando se produzcan afectaciones.En conclusión, la justicia climática constituye un enfoque jurídico necesario para enfrentar los efectos desiguales del cambio climático. En Ecuador encuentra fundamento en la Constitución, especialmente en las disposiciones relativas al ambiente sano, los derechos de la naturaleza, la restauración, la protección ambiental y la obligación estatal de adoptar medidas frente al cambio climático.En consecuencia, enfrentar la crisis climática no puede reducirse a una cuestión técnica o ambiental. Implica garantizar derechos, distribuir de manera equitativa las responsabilidades, proteger a las comunidades vulnerables y asegurar la conservación de la naturaleza. La justicia climática permite, por tanto, construir una respuesta estatal que sea no solamente ambientalmente sostenible, sino también jurídicamente justa y socialmente equitativa.- Referencias: · Asamblea Nacional del Ecuador. (2008). Constitución de la República del Ecuador.· Asamblea Nacional del Ecuador. (2026). Código Orgánico del Ambiente. · Corte Constitucional del Ecuador. (2021). Sentencia No. 1149-19-JP/21.· Corte Constitucional del Ecuador. (2022). Sentencia No. 2167-21-EP/22. · Asamblea Nacional del Ecuador. (2026). Proyecto de Ley Orgánica Reformatoria del Código Orgánico del Ambiente en materia de cambio climático.Blog escrito por la Consultora Salomé Albarracín23 de octubre del 2026
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